Si nos basamos en la publicidad, vivimos en un mundo igualitario y justo donde el que no se conecta y navega por Internet es porque no quiere (1). Ahora hablemos en serio: sólo el 8,14% de la población mundial tiene acceso a Internet (2), que corresponden a 550 millones de personas que pueden acceder a esta Red de Redes (3).
Y como explica Ana Cáceres (4) "teóricamente, en Internet todos pueden participar pero no todos logran hacerlo. Apartir de la posibilidad de acceso a la Red se genera un nuevo modelo de discriminación para aquellos que tienen poco acceso o no lo tienen en absoluto".
A medida que voy interesándome en Internet, más me voy dando cuenta de la potencial herramienta que puede convertirse en la tarea de aumentar la esperanza de vida.
Esta frase tan temeraria no la escribo sin fundamentos, sino con plena conciencia de lo que he descubierto en todos estos años de cibernavegante (en esta página detallo algunos ejemplos).
Intentaré ser más claro.
Es obvio (no creo estar descubriendo nada nuevo) que la región latinoamericana precisa mejorar determinados temas (5).
Hecha esta salvedad, creo que Internet puede resultar muy útil en la búsqueda del mejoramiento de esos temas urgentes. Pero para que esto pase (y la Red no se convierta en una simple mezcla de televisión interactiva con centro comercial) nosotros (y cuando hablo de "nosotros" me refiero a los usuarios actuales y potencialmente futuros, los diseñadores, programadores, administradores de sitios, navegantes, emprendedores, lectores, estudiantes, dirigentes y un extenso etcétera) debemos emprender la prodigiosa tarea de acercar Internet a todos, ya que descreo de la actitud paternalista que dice que sólo los gobiernos centrales y los grandes grupos económicos deciden sobre nuestros destinos.
Tal como previamente lo hicieron la imprenta, la radio, la telefonía, el cine y la televisión, Internet es una herramienta cuyas posibilidades completas de información aún no hemos descubierto. Y a diferencia de los anteriores, no es un medio más ya que permite que una gran cantidad de información pueda ser rápidamente democratizada y difundida.
Comparto la opinión de las APC que el acceso a Internet es un derecho a reclamar y no un privilegio a pedir.
Como dicen los amigos del Nodo TAU: "Pareciera que hablar de Internet sólo estuviera relacionado a empresas, universidades, lugares académicos o familias de alto nivel adquisitivo".
Todo muy bonito. Ahora ¿Cómo lograr la inclusión digital?
Para aclarar un poco el panorama, enumeremos los distintos factores que influyen en esto (excluyendo la cuestión económica que escapa a los alcances de esta página):
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Ultima actualización: Jueves 28 de abril de 2007
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